La desaceleración del comercio mundial se ha convertido en una de las principales preocupaciones de la economía internacional durante 2026. El aumento de las tensiones comerciales, la imposición de nuevos aranceles y la incertidumbre generada por las políticas económicas de grandes potencias, especialmente Estados Unidos, están afectando el ritmo de crecimiento del intercambio de bienes y servicios a nivel global.
Este escenario amenaza con impactar las cadenas de suministro, los costos de importación y exportación y el crecimiento económico de diversos países. Las empresas enfrentan mayores dificultades para operar en un entorno comercial más incierto, mientras los gobiernos buscan nuevos mercados y estrategias para reducir su dependencia de determinadas economías y proteger sus sectores productivos.


